«Transitar no es una opción, es una necesidad»

«Yo soy el capitalismo en persona, si tengo cincuenta euros, cincuenta euros que me gasto en zapatos. Pero ahora pienso ¡¿qué me voy a gastar cincuenta euros en esos zapatos?! Si no los puedo fardar ¿para qué coño quiero los zapatos? Pues eso me pasa también con mi cuerpo», Marc es auxiliar de enfermería, tiene veintitrés años y vive en Mallorca. «Yo en casa tengo los privilegios que necesito, y esos no me los ha dado la transición, lo que tendría que hacer es quererme a mí mismo y dejar de querer lo que quiero ser». Su madre ya se lo dijo, no le importaba que fuera trans pero ¿por qué debía hormonarse y operarse? «En su momento intenté ser yo mismo, sin operaciones ni hormonas, te juro que lo intenté y fue imposible. Esta sociedad no está preparada».

Marc, auxiliar de enfermería

La semana pasada lancé una pregunta en Twitter a las personas trans: “Si el estilo de vida durante el confinamiento se estableciera de forma definitiva, ¿te someterías (o hubieras sometido) a tratamiento hormonal y/o cirugía de reasignación?” El 60% contestó que sí, pero 32 personas dijeron que, si su vida social fuera como lo es ahora, no hubieran decidido modificar su cuerpo.

Pau está viviendo «en una normalidad que antes nunca había sentido», elle es trabajadore social, tiene veintinueve años y vive en Madrid. También tiene problemas de ansiedad a la hora de relacionarse: «Para mí esta situación es un privilegio porque siempre sentí la presión y la obligatoriedad de tener que ser una persona extrovertida cuando en realidad soy introvertide». Pau es una persona no binaria, no se identifica con ninguno de los dos géneros. El entorno en parte le condiciona, pero tiene muy claro que quería experimentar los cambios en su voz y en su cuerpo para sentirse mejor. Estuvo en tratamiento hormonal unos meses y cuando había logrado lo que buscaba, lo paró. ¿Lo hubieras hecho si nuestro estilo de vida fuera el de ahora? Pau contesta que probablemente sí, aunque es consciente de la presión social y no se atreve a afirmarlo de manera rotunda.

—¡Somos una especie social, necesitamos abrazarnos! —dicen desde los balcones. Y así lo confirma la evolución, cuyo reto adaptativo no hubiéramos sido capaces de lograr los unos sin los otros. «Estamos inmersos en un momento político en el que imponemos fronteras, pero hubo un tiempo en el que llegamos a tener descendencia con una especie diferente. Tenemos barreras entre nosotros que son más difíciles de franquear que aquellas que dictaba la propia biología», así contestaba María Martinón, directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, a la periodista científica Patricia Fernández de Lis en esta entrevista. Y (¡sí!) la historia de la evolución nos demuestra que la diversidad no solo existió, sino que además dio sus frutos: nosotros. Híbridos, resultado del encuentro entre sapiens y neandertales.

En España hay más de 10.000 personas trans, de las cuales, al menos, el 50% querrá someterse a la cirugía de reasignación. A día de hoy, en la mayoría de las unidades de identidad de género (UIG) siguen siendo los psiquiatras los que determinan quién accede al tratamiento hormonal y quirúrgico. No sabemos si el 40% de todos esos pacientes lo querría hacer si no tuviera que someterse al juicio de la sociedad. «Para mí —hablo desde mi vivencia—, una de las peores cárceles es la de tu cuerpo si no lo sientes como tuyo y no te identificas con él», me cuenta Trini, ilustradora y diseñadora gráfica de Barcelona. «Y así es como lo he vivido desde siempre, hasta la culminación de mi reasignación mediante cirugía. Transitar no es una opción, es una necesidad». Sin embargo, el sociólogo y activista trans, Miquel Missé, se pregunta: «¿Y si el origen de nuestro malestar no estuviera en nuestro cuerpo?, ¿seguiría estando en el cuerpo el remedio?».

Si lo que insinúa Missé fuera cierto, todas las personas correríamos el riesgo de poder prescindir, entre otras cosas, de peluquerías, salones de depilación, cirujanos estéticos, dietas de adelgazamiento o entrenadores personales. Si solo la mirada del otro nos construye y nos destruye, entonces somos y seremos vulgares quimeras buscando en esa mirada nuestra identidad, dispuestos incluso a invalidar nuestros cuerpos para encajar en el estereotipo. Pero somos mucho más complejos, me temo.

17 comentarios sobre “«Transitar no es una opción, es una necesidad»

  1. Que artículo más interesante. Te acerca a realidades de otras personas, que tenemos (hablo personalmente) muy lejanas, pero que están ahí y necesitan ser reconocidas.

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  2. El juicio social puede ser condicionante para tanto para personas “cis” como “trans”. Muchas personas adecuan su identidad a patrones y condicionantes culturales. Las personas trans no somos especialmente “mendigas” de la aceptación social, pues ya hemos transgredido parte de las convenciones culturales tradicionales. Igualmente creo que las decisiones sobre nuestros cuerpos son nuestras y no tienen porqué estar sometidas a exigencias sociales . Seamos libres para reasignarnos en base a nuestros deseos o necesidades. Arsa!

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  3. Excelente artículo, muchas gracias por reflejar y aportar

    Pd: Estoy intentando hacer un grupo de WhatsApp para chicos y chicas trans, donde darnos apoyo y poder estar en contacto, si te interesa escríbeme! 667259091

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  4. Que artículo tan interesante, para todos aquellos, como yo, que hasta hace no mucho vivíamos ajenos a todo esto, hasta que nos toca de cerca y entonces nos damos cuenta lo poco que sabemos de luchar por ser tú mismo,
    Enhorabuena por abrirnos un poco más los ojos.

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  5. gracias por compartir una vez más, por hacernos reflexionar, por seguir buscando dentro y no fuera, … se me escapan muchas cosas …. pero siempre aprender es crecer, y desaprender crecer más. Aceptarse a si mismo es el PASO que todos debemos dar para poder caminar sin temor a mirar atrás. Un abrazo mendrugo.
    nos vemos

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  6. nteresante artículo.

    Yo empezaría este cuestionamiento desde lo más básico como vestirse. Nadie en su sano juicio saldría desnudo de su casa para ir a trabajar, a la universidad, etc. Aún cuando, es nuestro estado más “natural”, desnudos venimos al mundo.
    Somos la única especie en el reino animal que utiliza vestimenta, desde el momento de confeccionar ropas,
    ya estamos hablando de cultura.

    Sé que el tema trans es complicado para quien no lo vive.
    Incluso viviéndolo, no deja de ser un tema denso.

    Hablar de esto es importante.

    Me parece importante destacar, que si bien existen personas que sienten presión social por verse de una determinada forma. Hay otras personas que no les importa en lo más mínimo (cis o trans) -hablando del estilo, etc-.
    Siempre me he preguntado, ¿cómo serían las relaciones sociales si la especie humana careciera de visión?.
    Difícil imaginarlo en una época como la actual, donde la imagen es parte del status quo. No sólo la imagen personal, hablo de -la imagen- como representación visual.

    Hay una jerarquización de los sentidos que está inmersa en todo lo demás y en el mundo contemporáneo se ha acentuado hasta el punto de volverse casi una obsesión en occidente.

    Esto me lleva a hacerme la siguiente pregunta:¿cómo se sentirían las personas trans en el siglo XIX e incluso mucho antes de la invención de la primera cámara fotográfica?.

    ¿Cómo era la vida de las personas en general cuando la imagen no era una obsesión?

    ¿Cómo sería la vida de cualquier ser humano, de no existir los espejos?.

    La presión social por calzar un estereotipo de “belleza” o de “cuerpo”, no es sólo algo de las personas trans.

    He hablado con muchas amistades (gente cis) y los complejos acerca de nuestros cuerpos, todos los tenemos.
    Evidentemente es diferente, pero lo que quiero decir es que mucha gente no se ha sentido cómoda al no “calzar” en algo.

    Sé que es muy distinto a cuando no te sientes bien contigo mismo,
    cuando da igual si no hay espejos, cámaras, socialización ni nada,
    Te sientes ajeno a tu cuerpo y eso ya viene de ti.

    No creo que lo trans sea sólo un constructo social y por ende la no interacción con el otro, borre la necesidad
    de -ser/”adecuarse”-. Igualmente, si se estudia el travestismo u otra expresión donde no hay reasignación médica, uno se da cuenta que para mucha gente era posible, una opción viable: la única que conocían para la época. Que lo de las cirugías y el tratamiento hormonal en tiempos históricos empezó ayer. Y que quien eres ante el mundo, está más allá de todo eso. Genial que la tecnología ayude, pero que no condicione.

    Y lo del entrenamiento físico, no es sólo estética. Es liberación de hormonas que causan bienestar.
    En muchas personas: p l a c e r.

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    1. Gracias por tu comentario, anotas cuestiones muy interesantes que dan para varias mesas redondas. Yo también me he preguntado muchas veces cómo me sentiría si viviera en una época en la que la imagen no fuera determinante, en la que no hubiera espejos, ni fotografías… Que no existiera la necesidad de proyectar nada que no fueras tú mismo.

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